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El billar de Lucrecia. Proyecto editorial independiente de Poesía en México.

23 febrero 2009

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El siguiente texto, aparecido en el primer número de Revista Contrafuerte, nos habla del proyecto editorial El Billar de Lucrecia. Maura Salvo,  autora de la siguiente crónica,  nos cuenta los inicios de este proyecto latinoamericano en el encuentro Poesía 100% realizado en Chile el año 2003, donde la mexicana Rocío Cerón, su principal gestora, se reunió con diferentes poetas latinoamericanos y el reconocimiento de las difíciles condiciones de publicación en toda Latinoamérica advino como el problema principal de interacción real y seguida integración de un movimiento que, suponían, debía ser más amplio, regional que nacional.

Continúa leyendo el artículo de Maura Salvo.

LEER ES SEXY.

El lunes 11 de Agosto del 2008, aproximadamente a las 6 de la tarde, Rocío Cerón lanzaba una pregunta sobre quienes asistimos al 1er Coloquio de Editores independientes y alternativos celebrado en la UNAM:

“la edición independiente de poesía, ¿es hija de un espíritu suicida o de una resistencia triunfante?”  Cuando ya todos esperaban más palabras nefastas sobre lo terrible que es sacar adelante un proyecto independiente, su voz potente y gestualidad encerrada en un gran anillo rojo se atrevieron a decir que era un poco de ambas. Dependiendo del proyecto y el trabajo que se hiciera, era posible pasar de una a otra. Desplegó los llamativos libritos en la mesa de ponentes y se dedicó a contar las innumerables anécdotas en torno a El Billar de Lucrecia.

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“Las palabras pesan más que el mundo”

(Rocío Cerón)

El proyecto nació nada más y nada menos que en Santiago de Chile el año 2003, como resultado febril del encuentro Poesía 100%. Allí se vieron las caras, se escucharon unos a otros y se dieron cuenta que no había una brújula para encontrar a sus contemporáneos en el resto de Latinoamérica. Se supone que Internet sería una herramienta para ello, pero aún así fueron congregados sin conocerse. Es difícil rastrearse dentro de esa jungla informativa. Esto, sumado al deseo de publicar aquellos no tan queridos por las “Grandes Ligas” editoriales los obligó a ligarse de otra manera. Y se propusieron jugar. Jugar para no asfixiarse y morir en el intento. Propusieron un juego que resultara llamativo, con principio, fin y sin vuelta atrás. Las reglas son las reglas. Dieron toquecitos para dinamizar la poesía, para que ésta chocara y se expandiera sobre el paño que es América Latina. Pensaron la América Latina del antro, voluptuosa, sensual, maquillada, callejera, hastiada, gesticular, cumbianchera. A la que le han faltado el respeto y que lo falta allá en el puerto, en las esquinas, en el centro. Pensaron a Lucrecia, la que daría movimiento a los versos salidos de rincones claroscuros. Se acotaron a los nacidos entre finales de los sesenta y principios de los ochenta. De los escondrijos salieron 15 libros, 15 objetos de colección, 15 bolas puestas a rodar en junio del 2005 con la inauguración oficial del Billar tras el primer toque:

Hatuchay, Washington Cucurto, Argentina, 2005.

Multicancha, Germán Carrasco, Chile, 2006

Los amores del Mal, Damaris Calderón, 2006

Bala Perdida, Montserrat Álvarez, Paraguay, 2007

Zimbabwe, Eduardo Padilla, Mexico,

Transversal, Pedro Montealegre, Chile, 2007

Horoskop, José Carlos Yrigoyen, Perú, 2007

Caos Portátil. Antología contemporánea del Brasil, selección de Camila Do Valle y – Cecilia Pavón, 2007.

Se espera que próximamente salga la bola (11), Y nosotros que nos queremos tanto, antología de poesía mexicana. Lo interesante es que el prólogo es del chileno Marcelo Pellegrini y los presentadores de cada poeta incluido en la obra son de cualquier parte de Latinoamérica menos de México. Y es que, si se quieren realmente abrir lazos, se debe partir por dejar de mirarse el ombligo.

Las bolas 10, 12, 13, 14 y 15 estarán dedicadas a obras de poetas provenientes de Puerto Rico, República Dominicana, Argentina, Uruguay y Colombia. La temida bola 8, titulada Malditos sudacas, malditos latinos. Poesía Hispanoamericana made in USA, selección a cargo de Marcelo Pellegrini y Cristián Gómez, saldrá al camino el segundo semestre del 2009, clausurándose así el Billar.

“Cómo es que se forja la íntima coherencia/ de lo aparentemente diverso y caprichoso” (Montserrat Álvarez)

Editando 15 libros de poesía latinoamericana en cuatro años, mediante una editorial independiente y sustentable que no le deba favores a nadie. Para lograrlo, se piensa cada libro literalmente como una bola de billar, por lo que cada número tiene los colores de la bola correspondiente. Además, Lucrecia – el logo – posa en cada contraportada acompañando la edición del libro, dando una idea del contenido. Cada obra editada es de edición limitada, sin posibilidad de reedición por la editorial. Los que están, están, y nada más.  El tiraje oscila entre 500 y 1000 ejemplares, por tanto si quieres la colección completa, favor contactarse con  ellos  al mail ed.elbillardelucrecia@gmail.com o visitar  su  blog.

“Los que andamos en la calle siempre quebramos el stock, /de cualquier manera…/ Hay que vender, sacarse la mercadería de encima como sea.”

Washington Cucurto

Y ellos buscaron la forma de sacársela de encima. Entonces, ¿cómo logran ser sustentables? Gracias a dos de las mayores virtudes del latinoamericano: que es fiestero y Lucrecia ha formado parte de distintos rituales poéticos, siendo acompañante de una cerveza por entrada; y que es experto en saltarse las fronteras y, con ello, las aduanas. En cada viaje que Rocío hizo a Chile, Perú o donde fuera desde la aparición del Billar, se llevaba unos cuantos tomos bajo el brazo. Así logró introducirlos en lugares como Metales Pesados en Chile,  Y si me hiere un rayo, en Argentina, Librería Iberoamericana y Antonio Machado en Madrid, España, Librería el Virrey en Lima, Perú y en… bueno, Rocío se pasó la mano varias veces por la cabeza porque no podía recordar el nombre de la pinche librería en Bogotá. Y es que, como ella misma lo explicó, ella se contacta con las personas directamente, en sus viajes, y recuerda los nombres o lugares por la comida que allí prueba. Y parece que el poder dejar textos del Billar en Bogotá no estuvo acompañado de una buen deguste culinario.

“Drogadictos celestes, llamados pescadores, crúcenme el paladar porque estoy hablando”

Pedro Montealegre

¿Y cuál es su gracia? Pensar un proyecto, insertarlo como sea en diversos lugares (se agrade la colaboración de todos aquellos que más de una vez vieron en sus maletas un paquetito misterioso que Rocío introdujo en ellas), apostar, jugar. Un ejemplo a seguir, no a imitar, pensando el hecho no menor que en Chile, y por la misma fecha, se estaba celebrando el Encuentro de Microeditores. Quizás sea un proyecto que sigue pensando en esa América Bolivariana pero, por lo menos, la piensa lasciva, juguetona. Porque, finalmente, Lucrecia tiene su lema: leer es sexy.

“Um talk show de poesia, a bossa já não é mais nova (…)”

Augusto de Guimaraens

Maura Salvo.

Ciudad de México, Agosto 2008

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