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Adelanto Editorial: Centro y márgenes

28 diciembre 2009

Quedan muy pocos días para la salida de nuestro número 3 de Revista Contrafuerte, y para apaciguar la ansiedad de la espera es que les adelantamos nuestro texto editorial. El tema de esta edición: Centro y márgenes. Bon appetit.

Existen ideas, formas y medios que en ciertos periodos logran establecer un centro, espacio usual o coincidencia en que reside una explicación o imagen capaz de contener lo común. Fuera de este sitio, circundándolo, se gestan acciones, movimientos, escrituras, que lentamente horadan los límites y entran, apareciendo a los ojos de un público mayor. Desde ese punto, luego de su irrupción, estas iniciativas toman distintas direcciones: un trayecto las lleva de regreso a la trinchera en que se innova, para planear desde allí una nueva ocupación; otra vía las orienta sinuosamente hacia el centro, donde llegarán a instalarse como otro mensaje consensuado, una forma dura pero manejable. Esta frontera o límite genera modos de entender la escritura literaria, así como diversas coordenadas desde donde ella puede decirse.

Actualmente, la marginalidad tiene que ver con múltiples indicios o factores: la relación entre la capital, regiones y provincias; el contacto entre las expresiones emergentes y un indolente mercado cultural incapaz de dar cuenta del dinamismo de las propuestas productivas que lo rodean; la estratégica situación de lo marginal como una fértil garantía de independencia crítica; el aclamado espectáculo de los pobres y discriminados como un nuevo producto que satisface la demanda de curiosidades, presentado por estamentos oficiales, propagandas e instituciones mediáticas comprometidas con cierto modelamiento de lo real. Todas estas variantes de lo marginal no hacen sino complejizar su situación, pendiente siempre de la desconfianza o incertidumbre con que asignamos un lugar a tal o cual personaje, individuo o relato, en relación a un centro claro o igualmente impreciso.

A pesar de lo anterior, se puede establecer como un rasgo determinante de los intercambios entre periferia y centro, que ellos siempre implican una táctica. Las acciones de los bordes responden finalmente a la lucha contra el monopolio de lo público, mantenido hoy en día, en mayor grado, por los diarios y canales de televisión. Por su parte, las tácticas del centro se basan en neutralizar lo subversivo de aquellos mensajes y formas que se incorporan a la difusión masiva.

De este modo, en el trayecto de ida y vuelta entre estos espacios o coordenadas, hay una suma de respuestas y reacciones que van cargando de sentido la escritura, el discurso o la obra. Su tránsito no es un proceso inocente, sino el momento en que la reflexión y diagnóstico que lo impulsa logra demostrar su alcance. Existen libros, murales, obras de teatro, etc. cuyo fundamento les permite exceder el esquema básico de la dualidad centro-periferia, aquel antagonismo que recae en la representación de la lucha contra el fascismo a secas, como una especie de categoría eterna y comparable, en este sentido, con el infierno o el príncipe azul. Escapando de aquella candidez, los textos duran, subsisten en esta confrontación y diálogo, debido a una inteligente –creativa- apropiación de los signos (marcas, símbolos y gestos) de un espacio u otro (centro y marginalidad) y por la lucidez de proyectar su penetración, integración o retroceso en relación al universo de mensajes que habitan el presente.

Los contenidos de este tercer número de Contrafuerte buscan tensionar estos polos y así profundizar en ellos, sin reiterar las sobreentendidas etiquetas del margen y lo momentáneamente consagrado por el mercado, revisando, en su lugar, el movimiento mediante el cual una escritura aparece, el modo en que ella se mantiene visible y luego se hunde, bajo el ruido de los que vienen trepando hasta ese estrecho escenario en que la literatura -la cultura, la vida pública en general- parece conquistar su imagen.

Además, este número desarrolla en su sección Tarjeta de embarque un foco de contraste para la actual producción literaria chilena -de la cual pretendemos ofrecer una estridente muestra-, al tratar acerca de la creación y promoción de literatura mexicana. Estos reportes foráneos pretenden oxigenar la grandeza y soledad nacional, vislumbrando los  onflictos y respuestas que existen en otros países en torno a la vida cultural y literaria.

Incluimos, como primer atisbo de este diálogo, la sugerente propuesta narrativa de Ilallalí Hernández y un breve panorama de la poesía joven de México.

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