Skip to content

HABITAR LA PROVINCIA

8 febrero 2010

A propósito de “Allí estás”, de Juan Santander Leal


Como todo gran Arte que agoniza

la poesía es un sueño que todavía reclama por los suyos

Tristán Altagracia

No es casualidad que en las más de 20 antologías de poesía chilena publicadas en los últimos años, la poesía del norte destaque por su ausencia. Iván Carrasco, considerado por sus pares como especialista en poéticas regionales, apenas menciona a un poeta nortino en su canon. Por su parte, Walter Hoefler, en lo que fuera una apasionada disputa que encendió a poetas provincianos ávidos de mantener su status cultural, destacó la incapacidad de los poetas del norte para configurar, a diferencia de lo que ocurre en el sur, una poética que habite su espacio. Pero aunque Arturo Volantines se obstine en denunciar lo injusto de estas afirmaciones, lo cierto es que sólo alcanza a mostrar una imagen estereotipada y estrecha del gran libro que podría constituir la poesía del norte, si estuviera purgada del afán local voluntarista y sin pretensión de universalidad de sus escritores. Si habitar, como dijera Heidegger, es la meta de un construir poético que se instala en pos de la unidad de lo terreno y de lo celeste, de lo mortal y lo divino, quienquiera que se limitara a alguno de estos aspectos apenas configurará escrituras mutiladas donde el mayor obstáculo será ese yo sujeto al techo de sí, o de su espacio, o tiempo: lo representativo, lo propio, si se acaban en sí mismos, son tan redundantes y obvios como por lo mismo inútiles.

Primer poemario de Juan Santander (Copiapó, 1984), “Allí estás” tiene precisamente la valentía de abandonar la definición de su voz y lugar para dibujar una presencia inasible que sin embargo “está ahí”, entre la incorporación sutil y lograda de subjetividades que definen el espacio tiempo real de quien enuncia, pero que a la vez lo desdibujan en un amplio juego de voces que dejan siempre algo pendiente; tal vez con la propuesta implícita de que no siendo un yo único el que escribe, lo que se juega en la escritura estará siempre inacabado y por lo tanto, abierto a rehacerse en un espacio radicado en las cosas mismas pero a la vez, más allá de ellas. Si hoy en día vale tanto configurar yo poéticos que escriben desde lugares específicos, “Allí estás” destaca por mostrarnos, en la realidad de lo escrito y no mediante una conciencia metacrítica del autor cuya mano escribe el dictado de su razón teórica, que en poesía no existe una provincia adscrita a las fronteras humanas, sino una que es capaz de atravesarse a sí misma: el territorio que habita la poesía, es tan tuyo como mío y en muchos casos, mediado sólo por el silencio:

_______________________________________

QUIERES VERME

Estás donde se pierde la vista en la estación seca,

donde no crecen árboles ni manos, sino uñas.

Cubriéndote del sol, mirando unas botellas,

entre muros, erosión y unos números de bronce.

Ahora estás aquí, mirando el humo del brasero,

solo como una panera o una foto en la pared,

como el piso de tierra o unas cáscaras de fruta.

El viento entibia y barre esos largos dormitorios,

la máquina de coser está guardada y tú mueves el pedal,

y no sabes por qué viniste aquí tan lejos,

ni dónde estoy, ni cómo sé que quieres verme.

***

OCTUBRE

En una laguna artificial de uso público

sobre un bote pintado azul y verde

vestidos de franela y cansados de la noche

tú con lentes, yo con zapatos de suela

rodeados de maleza y luz del día

navegamos hacia tierras misteriosas.

***

AQUÍ NACISTE

Me gusta pensar que aquí naciste

que llegaste castigada a la ciudad

como un árbol criado en una plaza

o una madre que viene a trabajar.

Invéntame un origen tú también

pensando en algún sitio que te guste

olvídate del cuento que mi hermano

te dijo a la hora del almuerzo.

***

TIENES SED

Los labios salados también cantan

y déjame decirte que en mis ojos

yacen pueblos enormes y rosados

tardes largas pasean por la calle

como un viejo heladero en bicicleta

y me obligas a estar con tus amigos

mirando remolinos en la esquina

sentado en el declive de un jardín

mientras llega la sal hasta nosotros.

***

HAS ESTADO HACIENDO

Con la mirada perdida en un grano de azúcar

semejante en su tamaño al cubo donde vives

querías encerrarte a pensar en el cinismo,

en los nombres de árboles y aves que aprendiste.

Y sé que la transversalidad es lo que buscas:

una forma de agradar a todos los que lleguen

a tus confesiones hechas con tiza o con tijeras.

La posibilidad de que entiendan lo que dices

o sientan una pizca del mundo en tu expresión.

O tal vez caminando entre la tarde y la ciudad

para comprobar qué es celeste y qué rosado

o cómo se mezclan los colores, o más bien

cómo todo lo que existe termina por mezclarse

formando el material que guardas en palabras

prestadas por un tiempo hasta que sepas

cómo usar los sueños para llegar a ser oído.

Anuncios
One Comment leave one →
  1. 17 abril 2010 10:55 am

    ponganle el nombre aunque sea

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: